Especialistas en seguridad digital alertaron sobre los riesgos de un desafío que promueve el aislamiento de niños y adolescentes y puede dejarlos expuestos a distintas situaciones de peligro.
Un nuevo reto viral que circula en TikTok volvió a encender las alarmas entre especialistas en seguridad digital y familias. El desafío propone que niños y adolescentes permanezcan durante un período prolongado fuera del alcance de sus familiares y adultos responsables, una situación que puede generar riesgos de seguridad y exposición a distintos tipos de delitos.
La preocupación aumentó luego de que se conociera el caso de dos estudiantes de 9 y 10 años que se habrían ausentado de la escuela con la intención de participar del desafío. El episodio volvió a poner el foco sobre los peligros que pueden esconder algunas tendencias que se difunden rápidamente a través de las redes sociales.
Hernán Navarro, presidente de Grooming Argentina, explicó que este tipo de desafíos no son nuevos y que pueden reaparecer con distintas características y en diferentes plataformas.
“Estamos muy preocupados, por supuesto, por la situación concreta de un reto que no es nuevo, data del año 2017”, señaló, al recordar que surgió en paralelo con otros desafíos virales que generaron preocupación años atrás.
El especialista remarcó que estos fenómenos digitales no desaparecen definitivamente, sino que pueden reciclarse y volver a circular entre nuevos usuarios.
“Los retos no nacen y mueren. No desaparecen nunca, sino que se van reciclando y van suscitándose en distintas plataformas digitales”, sostuvo Navarro.
Uno de los principales puntos de preocupación señalados por el especialista es el aislamiento de niños y adolescentes que propone el desafío.
Navarro advirtió que esa dinámica puede generar una situación de vulnerabilidad al cortar los canales habituales de comunicación con familiares y adultos responsables.
Desde Grooming Argentina también remarcaron que, hasta el momento, no existen personas identificadas concretamente como responsables detrás de la creación o difusión de cada uno de estos desafíos.
El especialista pidió además evitar que la cobertura periodística de estos fenómenos termine convirtiéndose en un manual para quienes quieran replicarlos.
Otro de los riesgos mencionados está relacionado con la posibilidad de que una situación de aislamiento o exposición pueda ser aprovechada por perfiles criminales.
Navarro señaló que, cuando un fenómeno de estas características se vuelve visible, puede generar oportunidades para personas que busquen aprovecharse de la vulnerabilidad de niños y adolescentes.
En ese sentido, vinculó el riesgo con una posible explotación sexual, aunque aclaró que esto constituye una posibilidad asociada al contexto de exposición y no implica que exista un responsable identificado detrás del desafío.
Por su parte, Lucía Fainboim, consultora de bienestar digital, puso el foco en la relación cotidiana entre los menores y los dispositivos tecnológicos.
“A veces los vemos con el celu y decimos ‘bueno, está ahí tranquilito con el celu’. Y la verdad es que no tenemos idea de lo que están haciendo”, explicó.
La especialista consideró fundamental que las familias incorporen las conversaciones sobre Internet y las redes sociales a la vida cotidiana, generando espacios de confianza para que los chicos puedan contar qué contenidos consumen, qué desafíos conocen y con quiénes interactúan.
Fainboim sostuvo que no se trata necesariamente de revisar cada conversación, sino de generar un diálogo permanente sobre los espacios digitales que forman parte de la vida cotidiana de niños y adolescentes.
La especialista también recomendó utilizar este tipo de noticias como una oportunidad para conversar con los menores, sin acusaciones ni interrogatorios.
“Creo que las noticias son una gran estrategia: traer un tema sin acusar”, planteó, y propuso preguntar qué piensan sobre determinados fenómenos y si conocen casos similares entre sus compañeros.
De esta manera, los adultos pueden conocer mejor las situaciones a las que están expuestos los menores y detectar posibles señales de alerta.
Navarro señaló que los riesgos para niños y adolescentes ya no se limitan a situaciones presenciales y que también pueden producirse dentro de los entornos digitales.
“La violencia hoy es intangible, hoy es invisible, porque la violencia no solamente puede ser directa y física, sino que también puede ser indirecta y digital”, afirmó.
Por eso, los especialistas remarcaron la importancia de trabajar desde la prevención, el acompañamiento y el diálogo, sin minimizar los desafíos que circulan en redes pero evitando también amplificarlos de manera que puedan incentivar nuevas reproducciones.