El documento debe actualizarse en dos etapas obligatorias. Cuáles son las edades clave, qué se necesita y cuánto sale hacerlo este año.
Mantener actualizado el Documento Nacional de Identidad (DNI) de los menores no es opcional. En Argentina, existen dos momentos obligatorios de renovación que deben cumplirse para evitar inconvenientes en trámites futuros.
El Registro Nacional de las Personas (Renaper) recuerda cada año estas instancias, fundamentales para actualizar los datos biométricos a medida que los chicosa crecen.
El DNI se emite al nacer, pero necesita una primera actualización en la infancia. Esta renovación debe realizarse entre los 5 y los 8 años, cuando cambian rasgos físicos y datos biométricos.
El trámite es presencial y se puede hacer en un Registro Civil o en centros de documentación del Renaper, generalmente con turno previo.
Para completarlo, se requiere:
Durante el proceso se toma una nueva foto, se registran las huellas digitales y se incorpora la firma del menor.
La segunda actualización es obligatoria a partir de los 14 años y puede realizarse hasta los 17.
Este paso tiene una importancia adicional: el joven queda incorporado automáticamente al padrón electoral, lo que lo habilita a votar desde los 16 años, según la legislación vigente.
A diferencia de la primera renovación, el trámite puede hacerse sin acompañamiento de un adulto, siempre que se presente la documentación correspondiente.
Desde marzo de 2026, el valor del trámite es de $10.000, tanto para la actualización de los 5 a 8 años como para la de los 14.
El pago se realiza al momento de iniciar la gestión.
Una vez finalizado, el nuevo DNI se envía al domicilio declarado o puede retirarse en la oficina donde se realizó el trámite. Además, se puede acceder a la versión digital desde el celular, con la misma validez legal que la tarjeta física.
Actualizar el DNI en tiempo y forma es fundamental para acceder a servicios, realizar gestiones y ejercer derechos, como el voto en la adolescencia.
Cumplir con estas dos instancias obligatorias evita demoras y complicaciones, y garantiza que el documento refleje correctamente la identidad en cada etapa de crecimiento.-