Frente a la gravedad del cuadro, los médicos decidieron intervenirlo de inmediato. El diagnóstico fue abdomen agudo perforativo con perforación peritoneal, una condición crítica que obligó a realizar una cirugía de urgencia para extraer el dispositivo.
Tras la operación, González permaneció internado en la Unidad de Terapia Intensiva, donde luchó durante varios días por su vida. Sin embargo,ayer lunes las autoridades confirmaron el peor desenlace.
Según el certificado médico, el interno murió como consecuencia de un shock séptico con foco abdominal, una complicación derivada del severo cuadro de perforación abdominal que presentaba.
La gravedad del episodio motivó la inmediata intervención de la Fiscalía de Investigación Penal N.º 4 de Sáenz Peña,encabezada por el fiscal Gustavo Valero. Entre las primeras medidas ordenadas se dispuso el secuestro de la historia clínica, el traslado del cuerpo a Resistencia para realizar una radiografía de cuerpo completo y una autopsia, con el objetivo de determinar con precisión las circunstancias que derivaron en el fallecimiento.
Pero la investigación no se limita únicamente a las causas de la muerte.
El Servicio Penitenciario Provincial también abrió actuaciones para determinar cómo un teléfono celular pudo ingresar al penal y terminar en poder del interno. Ese punto podría derivar en nuevas responsabilidades administrativas o incluso penales, ya que el ingreso de estos dispositivos está expresamente prohibido dentro de las unidades carcelarias.
Mientras avanzan las pericias, el caso ya genera un fuerte impacto por la inusual secuencia de hechos que terminó en tragedia y vuelve a poner bajo la lupa los controles dentro del sistema penitenciario. La Justicia ahora deberá determinar si existieron fallas, responsabilidades o delitos vinculados al ingreso del teléfono y al dramático desenlace que terminó con la muerte del interno.-