La protagonista de la esperada secuela aseguró que la persona señalada es “muy quisquillosa” con la ropa
El diablo viste a la moda 2 todavía no llegó a los cines y hace semanas que está dando de qué hablar. El estreno de la película, que retoma la historia Andy Sachs, Miranda Priestley, Emily Charlton y Nigel, cuatro especialistas en moda, veinte años después, convirtió a sus protagonistas en los entrevistados más recurrentes de medios gráficos y televisivos de todo el planeta. En ese contexto le hicieron una curiosa pregunta a Anne Hathaway, y su respuesta sorprendió a todos.
En el episodio del último miércoles de The Late Show, Stephen Colbert quiso saber, sin rodeos, quién era la “más diva” del elenco, que además de Hathaway integran grandes estrellas como Meryl Streep, Emily Blunt, Stanley Tucci, Justin Thereoux, Kenneth Branagh, Lucy Liu, Lady Gaga, Ciara y Karolina Kurkova. Y sin dudarlo, la protagonista descartó a las damas del reparto y señaló a Tucci.

“Es muy quisquilloso con su ropa”, fundamentó la actriz, un poco en broma y otro poco en serio. El anfitrión le preguntó entonces si Tucci, que además de actor es un gran amante de la gastronomía -presentó varios documentales y publicó numerosos libros sobre comida-, alguna vez había cocinado para ella.
“Ese zorro no me ha dado ni un bocado”, se quejó la actriz, y reveló que a lo largo de los años su colega “amagó” varias veces con invitarla a cenar, pero nunca concretó su promesa. Además, confesó que en varias oportunidades le consultó sobre temas culinarios, con la esperanza de que concretara el postegrado banquete, pero no tuvo suerte.
“Me habla sobre eso, pero todavía no he recibido ni una maldita migaja. ¿Qué estoy haciendo mal?”, se cuestionó la actriz.

En otro momento de la entrevista, Hathaway se refirió a la sensación que le produjo reencontrarse con Streep, Blunt y Tucci para filmar la esperada secuela. “Sentí que hace 20 años formé parte de un superbanda de rock y que nos reunimos de nuevo para grabar otro álbum”, explicó. Y añadió: “¡Y me encanta el nuevo álbum!”.
A pesar de entregarse con frecuencia al juego de las entrevistas y hacer gala de su buen humor, hace un par de semanas se supo que Hathaway se puso muy seria y tomó una fuerte postura respecto a lo que quería mostrar en la pantalla: hizo un explícito pedido a la producción sobre las modelos que iban a participar del rodaje y Streep salió a apoyarla.

La industria de la moda es el tema central de la película. Pero, no solo las prendas de alta costura y los lujosos looks, sino también todo lo que requiere formar parte de ese mundo, desde las exigencias hasta las presiones estéticas. Teniendo en cuenta que el estreno fue hace 20 años, en una época y un contexto diferente, el elenco decidió tener voz en cómo iban a representar a las modelos en esta nueva producción.
En septiembre de 2025, el elenco participó del desfile de Dolce & Gabbana durante la Semana de la Moda de Milán, donde hubo un encuentro entre Meryl Streep y Anna Wintour, la persona que inspiró el personaje de Miranda Priestly. No fueron solo espectadores, sino que los desfiles reales fueron incluidos en el rodaje.
Fue la primera vez que Streep participaba de un evento como ese y, recientemente, en una entrevista con Harper’s Bazaar, dio su veredicto e hizo una observación. “Me sorprendió lo guapas y jóvenes que eran las modelos —todas me parecían jóvenes—, pero también lo alarmantemente delgadas que estaban… Pensé que todo eso se había solucionado hacía años. Annie también lo notó“, advirtió.
A partir de esto, contó que Hathaway tomó una determinante decisión: “Fue directamente a hablar con los productores al respecto, consiguiendo que le prometieran que las modelos del desfile que estábamos preparando para nuestra película no estarían tan esqueléticas. ¡Es una mujer admirable!”.
Por otro lado, la protagonista de Mamma Mia reflexionó sobre la expectativa alrededor de la secuela y la doble cara del apoyo de los fans: por un lado, fueron el motor para que la producción se convierta en una realidad, pero, por el otro, interfirieron en el rodaje.
“Aunque éramos conscientes del impacto de la primera película hace dos décadas, creo que ninguno de nosotros estaba preparado para la avalancha de buena voluntad y ávida atención que nos envolvió“, admitió. Contó que durante el rodaje los fanáticos llegaban en colectivo para verlos. Sumada a la presencia de los paparazzis, necesitaron intervención policial para controlar a la multitud. ”¡No paraban de interponerse delante de la cámara y del plano, y tuvieron un altercado con el equipo! Annie mantuvo la calma, pero yo estaba muy nerviosa“, expresó.