Un informe oficial advierte sobre comunidades digitales que glorifican ataques armados y podrían influir en conductas violentas entre jóvenes.
Las recientes amenazas de tiroteos en escuelas de distintas provincias encendieron una alerta a nivel nacional y pusieron el foco en un fenómeno que crece en internet: la llamada “True Crime Community”.
Según un informe de la Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional, dependiente de la Procuración General de la Nación, se trata de una red informal, global y difusa que reúne a usuarios interesados en crímenes reales, pero que en algunos casos deriva en dinámicas de admiración hacia hechos violentos.
El estudio advierte que estas comunidades digitales no solo analizan casos policiales, sino que también pueden generar procesos de identificación con los agresores. En ese contexto, se detectó la circulación de contenidos que “estetizan” la violencia y construyen relatos que glorifican a los responsables de ataques.
El fenómeno cobró mayor relevancia tras el crimen ocurrido en San Cristóbal, donde un estudiante asesinó a otro dentro de una escuela. A partir de ese hecho, se registró una seguidilla de amenazas en instituciones educativas que replican patrones similares a los observados en estas comunidades online.
De acuerdo al informe, el origen de este tipo de espacios se remonta a la proliferación de foros en internet tras hechos de alto impacto, como la Masacre de Columbine, que marcó un punto de inflexión en la forma en que ciertos sectores comenzaron a consumir y reinterpretar la violencia.
Los especialistas advierten que, en algunos casos, estas plataformas funcionan como ámbitos de validación simbólica que pueden influir en la planificación o ejecución de nuevos ataques.
En Argentina, ya se identificaron al menos siete causas judiciales con características vinculadas a este fenómeno. Si bien cada caso presenta particularidades, los investigadores detectaron coincidencias en los discursos, referencias culturales y formas de amenaza.
El crecimiento de estas comunidades y su posible impacto en jóvenes vuelve a plantear el desafío de abordar la violencia digital, fortalecer la prevención y monitorear los entornos virtuales donde se gestan este tipo de conductas.-