Según el informe de Scentia, el consumo masivo cayó 7% respecto a diciembre y 1,1% interanual, afectando a supermercados, autoservicios y e-commerce, en un contexto de inflación persistente y pérdida de poder adquisitivo.
El inicio de 2026 mostró un fuerte retroceso del consumo masivo en todo el país. Según el último informe de la consultora Scentia, las ventas cayeron 7% en enero respecto a diciembre y 1,1% en comparación interanual, reflejando el impacto de la pérdida de poder adquisitivo y la inflacion persistente.
El derrumbe fue generalizado: grandes cadenas sufrieron un retroceso intermensual de 15,4% y una baja de 3,3% frente a enero de 2025, mientras que los autoservicios independientes mostraron caídas del 12,5% mensual y 4,2% anual. Incluso el segmento de e-commerce registró un descenso del 11%, evidenciando que la contracción no responde solo a efectos estacionales.
La retracción se concentra en el volumen de unidades vendidas, más que en el valor nominal, lo que demuestra que los consumidores priorizan productos básicos y reducen compras discrecionales. Rubros como alimentos y artículos de higiene, tradicionalmente estables, también registraron caidas significativas en unidades.
En términos acumulados, los autoservicios independientes llevan una contracción de más del 20% en los últimos 12 meses, mientras que las grandes cadenas muestran un retroceso más moderado, aunque relevante. El informe se basa en más de 8.000 puntos de venta con cobertura nacional y metodología de scanning transaccional.
La caída fue más marcada en el interior de nuestro país, mientras que en el AMBA las promociones y estrategias comerciales amortiguaron parcialmente el derrumbe. Enero, tradicionalmente mes de menor consumo tras diciembre, cerró con cifras que alertan sobre un arranque débil para el comercio.
Si la inflación sigue alta y no hay recomposición de ingresos reales, la contracción podría mantenerse durante el primer trimestre. Las ventas dependen cada vez más de descuentos, financiación y promociones agresivas, mientras que el Gobierno mantiene una política económica restrictiva, sin medidas de estímulo al consumo.
El dato refleja un panorama preocupante: crisis de ingresos, inflación persistente y pérdida de poder adquisitivo golpean de lleno al mercado interno, marcando un inicio de año particularmente complejo para la economía nacional.