Si la canilla del baño o la cocina pierde agua por alguna de las perillas cada vez que la giras, se puede ajustar con un truco.
Las pérdidas de agua en las canillas son uno de los inconvenientes más frecuentes en la cocina y el baño. Aunque muchas veces el goteo aparece en la salida, también puede producirse alrededor de las perillas cada vez que se abre o cierra el grifo.
na de las causas habituales es el deterioro de las piezas de goma que permiten que el mecanismo cierre correctamente. Con el uso, estas piezas pueden endurecerse, deformarse o perder capacidad de sellado, provocando pequeñas filtraciones.
En los modelos monocomando también pueden desgastarse los aros o sellos internos. A esto se suma que una presión de agua demasiado elevada puede ejercer fuerza sobre las juntas y favorecer la aparición de pérdidas.
Antes de comenzar cualquier trabajo, es importante cerrar el paso del agua. De esta manera se evita que el líquido salga mientras se desmonta el mecanismo.
Luego, hay que retirar con cuidado la tapa que cubre el tornillo de la perilla y aflojar el tornillo central que mantiene sujeto el mecanismo. Una vez retirada la manija, quedará expuesto el vástago o robinete.

En ese punto conviene revisar el estado de las arandelas y juntas. Si simplemente están flojas, puede ser suficiente con ajustar la tuerca que se encuentra en la parte superior para que el sello vuelva a ejercer presión y detener la filtración.
Si el agua continúa escapándose, será necesario desmontar el vástago utilizando una llave adecuada y reemplazar los aros o arandelas de goma que estén deteriorados. Después se debe volver a colocar cada pieza en su posición y comprobar que el cierre funcione correctamente.
Si la pérdida persiste o el mecanismo presenta daños más importantes, lo recomendable es recurrir a un plomero para evitar empeorar la avería.
El sarro también puede afectar el funcionamiento y el aspecto de las canillas. Para eliminarlo de las zonas donde se acumula, puede utilizarse una mezcla de agua caliente y vinagre blanco.

La preparación se aplica sobre las áreas afectadas y se deja actuar durante aproximadamente 30 minutos. Después, se frota suavemente con una esponja o cepillo para desprender los restos.
En el caso de las zonas de difícil acceso, como algunos desagües o pequeños conductos, el vinagre puede ayudar a aflojar la acumulación. Mantener las canillas limpias y revisar periódicamente sus juntas puede contribuir a detectar las filtraciones antes de que se conviertan en un problema mayor.-