La AFA asumió la transmisión directa del fútbol de ascenso y lanzó su plataforma de streaming. Clubes reciben un canon fijo, pero medios locales y partidarios denuncian restricciones. Fallas técnicas y un posible regreso de TyC Sports mantienen la incertidumbre.
Cuando el domingo 13 de septiebre Cipolletti recibió a Alvarado por el Federal A, los hinchas del “Albinegro” se encontraron con una novedad que cambió las reglas del juego: el partido se transmitía en exclusiva por LPF Play, la plataforma de streaming de la AFA, y Canal 10, la señal local que históricamente cubría al equipo, no pudo emitir el encuentro ni por televisión ni por YouTube.

El caso no es aislado. Es la punta del iceberg de una transformación estructural en el fútbol de ascenso argentino: desde febrero de 2026, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) asumió la producción, comercialización y transmisión directa de los derechos audiovisuales de la Primera Nacional, Primera B, Primera C y Federal A, tras el vencimiento del contrato con Torneos y TyC Sports.
El nuevo modelo trajo ingresos garantizados para los clubes, pero también generó fricciones con medios partidarios y locales, fallas técnicas reiteradas en la plataforma y una incertidumbre que persiste: trascendidos de agosto y septiembre indican que TyC Sports podría regresar a transmitir entre cinco y seis partidos por fecha de la Primera Nacional, en un esquema mixto con LPF Play, aunque sin anuncio oficial al momento de esta nota.
El boletín del Comité Ejecutivo de la AFA del 10 de febrero de 2026 estableció un esquema de pagos mensual por derechos de televisación: $65 millones por club en Primera Nacional, $20 millones en Primera B y $12 millones en Primera C y Federal A.
Para financiar ese canon, la AFA lanzó LPF Play (La Pasión del Fútbol) como canal oficial de streaming. El plan original prevedía las primeras dos fechas gratuitas sin registro, luego registro obligatorio y, a partir del tercer mes, una suscripción paga para ver los partidos en vivo.
El precio trascendido ronda los USD 9,99–10 mensuales, con opción anual en algunas regiones. La plataforma cubre el 100% de los partidos de Primera Nacional y Primera B, y en menor medida la Primera C y el Federal A, donde desde “el mes pasado” (según septiembre 2026) se transmiten cuatro encuentros por fecha.
Los reglamentos de los torneos de ascenso son claros: los derechos de televisación son exclusivos de la AFA y, cuando LPF Play transmite un partido, no se permiten otras emisiones por televisión, streaming o redes sociales, ni el registro de imágenes desde una hora y media antes hasta una hora y media después del encuentro.
Esa regla, diseñada para proteger el valor comercial de los derechos, tiene un efecto colateral directo sobre los medios partidarios y las señales locales que durante años hicieron transmisiones propias.
En el caso de Cipolletti, la disposición dejó a Canal 10 sin poder emitir el partido contra Alvarado, en lo que los medios regionales describieron como un perjuicio a la cobertura local y al trabajo de periodistas de la zona. Algo similar ocurre en la Primera C: cuando LPF Play toma un partido, transmisiones partidarias en YouTube como la de Estrella del Sur Pasión no pueden salir en vivo.
Varios reglamentos de prensa de clubes refuerzan esta dinámica: no acreditan blogs ni cuentas de redes sociales (YouTube, Instagram, X, Facebook) como “medios partidarios”, y exigen antigüedad, contenidos propios y, en algunos casos, condición de socio.
La apuesta por una plataforma propia no estuvo exenta de problemas. En el primer semestre de 2026, usuarios reportaron de forma reiterada cortes de imagen, congelamientos y caídas masivas en fechas de alta demanda, especialmente en jornadas con múltiples partidos simultáneos de la Primera Nacional.

Las quejas se multiplicaron en redes sociales y foros de hinchas. Desde la AFA se intentó minimizar el impacto, señalando en su momento que fueron “solo dos partidos” con problemas graves, pero los reportes de usuarios muestran un patrón más amplio de inestabilidad.
Para los clubes del ascenso, que dependen de la visibilidad que les da la televisión, las fallas de LPF Play representan un riesgo: si la plataforma se cae o funciona mal, el producto se devalúa y el hincha se frustra.
En medio de este nuevo escenario, surgió en agosto y septiembre un rumor que sacudió el mercado: TyC Sports, que perdió los derechos del ascenso a fin de 2025, estaría preparando un regreso parcial a la Primera Nacional, con entre cinco y seis partidos por fecha en su pantalla, mientras el resto seguiría por LPF Play.

El periodista Gonzalo Bonadeo adelantó en AIRE de Santa Fe que la señal deportiva tenía previsto volver a televisar partidos del ascenso “pronto”, aunque sin fecha oficial. Medios especializados indicaron que el cambio de dueños de TyC Sports en mayo 2026 abrió la posibilidad de un nuevo acuerdo con la AFA.
Hasta el 7 de octubre, no hay anuncio oficial que confirme ese regreso, pero la sola posibilidad genera incertidumbre sobre el futuro del modelo de negocio de LPF Play y la estabilidad de la plataforma como canal único del ascenso.
La concentración de derechos en la AFA y la dependencia de LPF Play como canal oficial también tienen un efecto menos visible pero igualmente relevante: la presión sobre la narrativa crítica en el ecosistema de medios partidarios.

El 29 de septiembre, periodistas partidarios de San Martín de Tucumán formularon acusaciones graves contra un dirigente de la AFA durante un programa en YouTube. Días después, el 6 de octubre, los comunicadores pidieron disculpas públicas, aclararon que las expresiones “no representan la línea editorial del medio” y borraron el contenido.
El abogado del dirigente, Pablo Toviggino, publicó en X que “bastó una intimación” para que el medio se retractara, y enfatizó que “acusar fue gratis… desdecirse fue el precio”. El episodio, aunque no es una restricción técnica, ilustra el clima de autocensura que puede instalarse cuando los medios dependen de acreditaciones y accesos controlados por el mismo organismo que regula los derechos.
La investigación también revela una desigualdad en la cobertura entre las distintas categorías del ascenso. Mientras la Primera Nacional y la Primera B tienen transmisión constante por LPF Play, la Primera C aparece de forma intermitente en la plataforma y el Federal A solo parcialmente (cuatro partidos por fecha desde septiembre 2026).

Esa asimetría tiene consecuencias prácticas: los clubes de categorías inferiores, que ya tienen menor exposición mediática, ven reducidas aún más sus alternativas de visibilidad cuando no pueden hacer transmisiones propias y LPF Play no los prioriza.
El caso de Cipolletti es un síntoma de un cambio de época: el fútbol de ascenso argentino entró en la era del streaming propio, con la AFA como dueño del balón y de la pantalla. Los clubes reciben un ingreso fijo que les da cierta estabilidad, pero pierden autonomía sobre su propia imagen. Los medios partidarios y locales ven recortado su espacio. Y los hinchas, que financian el modelo con suscripciones y datos personales, dependen de una plataforma que hasta ahora mostró grietas.
En los próximos meses, la definición de si TyC Sports regresa o no, la evolución de LPF Play y la capacidad de los clubes y medios para negociar su lugar en este nuevo ecosistema definirán el futuro del ascenso. Por ahora, la pelota está en el aire, y el partido se juega en una pantalla que, a veces, se congela.-