El 1 de octubre de 1975, a los 76 años, fallecía uno de los mejores y más ejemplares gobernadores que hayan pasado por esta provincia: el bonaerense y farmacéutico aquerenciado en Presidencia Roque Sáenz Peña, Anselmo Zoilo Duca.
El 1 de octubre de 1975, a los 76 años, fallecía uno de los mejores y más ejemplares gobernadores que hayan pasado por esta provincia: el bonaerense y farmacéutico aquerenciado en Presidencia Roque Sáenz Peña, Anselmo Zoilo Duca.
Muchos sobrevivientes de su generación aún sostienen que fue realmente un grande, que el suyo fue uno de los mejores gobiernos que conoció la historia del Chaco.
A gente ya entrada en años todavía les duele recordar que, justamente por ser lo que era y quien era, tras el golpe militar que lo derrocó lo sacaran a patadas de la residencia oficial, como si fuera un intruso.
Nadie le dijo, por lo menos, “por haber sido usted gobernador lo vamos a acercar hasta su casa”.
Le dieron un plazo perentorio para irse. No tenía recursos para moverse. Su amigo, el prestigioso abogado Moisés Penchasky, le prestó trescientos pesos para que pudiera volver a su casa, en Sáenz Peña.
Ese maltrato fue el trato que le dieron por haber sido el padre de los caminos del Chaco.
Paradojalmente, muchos años después, en la última dictadura militar, dos ex ministros suyos (Julio Kesselman, de Economía, e Ismael Marcón, de Agricultura y Ganadería) terminaron en una celda gracias a un general que veía fantasmas por todos lados: Serrano.
Los caminos de Duca
Le tocó en suerte gobernar cuando en la provincia los ferrocarriles empezaban a decaer.
Cuando los productores necesitaban mandar algo a algún lado tenían que cumplir dos trámites: cargar su producto en el tren, y rezar para que algún día llegue a destino.
Razón poderosa para que a quienes le sugerían terminar de construir la Casa de Gobierno, les responda: “Se puede gobernar desde debajo de un árbol, pero ¿quién puede caminar si no hay caminos?”.
El camino, para Duca, era una prioridad absoluta, indiscutible, única, fundamental.
Mostró inteligencia, en este sentido. En los contratos que firmó con las primeras tres empresas de asfalto caminero puso cláusulas que decían que si la empresa incumplía algún punto se le anulaba automáticamente todo el acuerdo, pero que si el que fallaba era el Estado, igual tenía que pagar como si la obra se hubiera hecho.
Así comprometió a los empresarios, y procuró atar las manos a los futuros gobernantes.
Sería innecesario en una nota como esta, que es solamente recordatoria de un nuevo aniversario de su muerte, entrar en detalle de todo lo que hizo en materia vial.
Bastaría recordar que por siempre será recordado como el padre de los caminos del Chaco.
Al asumir, dijo: “Mi gobierno se inicia bajo el signo de los caminos pavimentados”. Y cumplió.
Existe una falsedad, en este sentido: que esas obras fueron hechas con fondos proveídos por el presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy a través de su “Alianza para el Progreso”.
Los pavimentos empezaron con fondos genuinos que Duca consiguió con venta tierras, venta de aforos de bosques, y otros recursos. La Nación no tenía plata y estaba en cesación de pagos, por lo que se comprometió a devolver a la provincia, cuando pudiera, lo invertido.
Lo hizo recién 35 años después, durante la gobernación de otro hombre de Sáenz Peña, Rolando Tauguinas.
Pero, comparado con lo que en aquel entonces se invirtió, la Nación mandó monedas. Fue más que nada un trámite protocolar como para decir “terminemos con este asunto”.
Ejemplo en todo
Hace 50 años, como Redactor de la Dirección de Prensa de la Casa de Gobierno, asistí a su emotivo sepelio, acompañando al entonces gobernador, Deolindo Felipe Bittel.
Entre los presentes corrían anécdotas que hablaban de su humildad y grandeza moral.
Un ex integrante de su gabinete contó: “Cuando venía gente amiga a verlo en su despacho, les preguntaba si querían tomar café. Si le decían que sí, abría el cajón de su escritorio, sacaba un paquetito y llamaba al ordenanza para que lo prepare. Pagaba el café de su propio bolsillo. Fue un ejemplo en todo, hasta en el café con quienes lo visitaban”.
Otro recordó a su gobierno ya histórico como el que encaró obras como la superusina de Barranqueras y la iniciación del Aeropuerto Internacional de Resistencia.
“Encaró la audacia de comenzar la transformación del Chaco” dijo alguien, en su mensaje.