"Todavía estamos evaluando el alcance de las lesiones y los daños materiales, pero he sido informada de que ya hay varias personas heridas", expresó la mandataria.
El movimiento se registró en la prefectura de Kumamoto, provocó derrumbes, incendios y cortes de energía, mientras las autoridades evalúan el impacto y monitorean posibles réplicas.
Japon ha vuelto a sentir la fuerza de la naturaleza con un terremoto de magnitud preliminar 7,1 que ha golpeado este martes la región de Kumamoto, en la isla de Kyushu. El seísmo, uno de los más intensos registrados recientemente en la zona, ha obligado a activar protocolos de emergencia, paralizar parte del transporte y mantener bajo vigilancia a miles de ciudadanos ante la posibilidad de nuevas sacudidas.
El impacto más inmediato se ha producido en los servicios básicos. Alrededor de 40.000 viviendas han quedado temporalmente sin suministro eléctrico y varias líneas ferroviarias han detenido su actividad como medida preventiva. La compañía JR Kyushu ha suspendido sus operaciones, incluidos los trenes de alta velocidad Shinkansen que conectan distintos puntos de la isla, mientras los equipos técnicos revisaban las infraestructuras.
Las autoridades japonesas han confirmado que se han producido algunos heridos y que continúan evaluando los daños. La primera ministra, Sanae Takaichi, ha señalado que el Gobierno mantiene activado el seguimiento de la situación para coordinar la respuesta y atender las posibles consecuencias del terremoto,Durante una conferencia de prensa, Takaichi señaló que las autoridades continúan evaluando el impacto del terremoto.
"Todavía estamos evaluando el alcance de las lesiones y los daños materiales, pero he sido informada de que ya hay varias personas heridas", expresó la mandataria.
Además, indicó que en diferentes localidades se registraron interrupciones del suministro eléctrico, incendios, daños en rutas y puentes, así como el derrumbe de edificios.
El movimiento sísmico llevó inicialmente a emitir una alerta por tsunami por una ola de hasta un metro en zonas costeras. Sin embargo, el aviso fue posteriormente reducido y el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico descartó finalmente el riesgo de un gran maremoto para las costas japonesas.
El terremoto vuelve a poner el foco en la particular relación de Japón con los fenómenos sísmicos. El país se encuentra situado sobre el conocido Anillo de Fuego del Pacífico, una zona donde confluyen varias placas tectónicas y donde se concentra una gran actividad geológica. Por esta razón, Japón registra miles de movimientos sísmicos al año y aproximadamente una quinta parte de los terremotos mundiales de magnitud 6 o superior afectan a su territorio.
La memoria colectiva japonesa sigue marcada por el gran terremoto de magnitud 9 ocurrido el 11 de marzo de 2011, que provocó un devastador tsunami y desencadenó el accidente nuclear de Fukushima, el peor registrado en una central atómica desde Chernóbil. Desde entonces, cada gran temblor activa una preocupación adicional: comprobar que las instalaciones nucleares permanecen seguras.
Tras el seísmo de este martes, Kyushu Electric Power comunicó que sus centrales nucleares de Sendai y Genkai no habían sufrido anomalías. La confirmación permitió reducir parte de la inquietud, aunque los equipos de emergencia mantienen la vigilancia ante posibles réplicas, un fenómeno habitual después de grandes terremotos.
Más allá de los daños iniciales, el principal reto para las autoridades japonesas será controlar la evolución de la situación durante las próximas horas. Los terremotos de esta intensidad pueden ir acompañados de nuevas sacudidas capaces de provocar daños adicionales en edificios, carreteras y redes eléctricas.
El episodio vuelve a recordar la fragilidad de un país altamente desarrollado que, pese a contar con una de las tecnologías de prevención sísmica más avanzadas del mundo, sigue enfrentándose a una amenaza imposible de eliminar por completo. En Japón, la preparación ante los terremotos forma parte de la vida cotidiana: desde la construcción de edificios resistentes hasta los constantes simulacros de emergencia.-