El documento elaborado por equipos de la Universidade Federal de Santa María, la UNNE y la APA Chaco plantea dos escalas de seguimiento: las precipitaciones y la evolución de las cuencas que aportan al Paraná medio. La actualización recomienda revisar planes de contingencia y mecanismos de respuesta municipal.
El Niño se encuentra establecido y continúa fortaleciéndose, mientras los organismos que realizan el seguimiento climático prevén que el fenómeno podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia fines de 2026. En este contexto, una nueva Nota Técnica Conjunta actualizó el escenario para el período 2026-2027 y planteó orientaciones para los municipios de la provincia del Chaco.
El documento fue elaborado por el Grupo de Modelagem Hidroambiental e Ecotecnologias del Programa de Pós-Graduação em Engenharia Civil e Ambiental (PPGECAM) de la Universidade Federal de Santa María y el Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingenieria de la Universidad Nacional del Nordeste con participación y aportes técnicos de la Administración Provincial del Agua (APA) Chaco. La nota da continuidad a los documentos conjuntos Nº 1, Nº 2 y Nº 3 y actualiza la situación de El Niño, las perspectivas de lluvias y niveles de los ríos y las acciones de preparación para la provincia.
La Nota Tecnica Conjunta Nº 4/2026, fechada el pasado 14 de agosto, señala que las evaluaciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA/CPC), el International Research Institute for Climate and Society (IRI), el Centro Europeo de Predicción Meteorológica a Medio Plazo (ECMWF) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM) coinciden en que El Niño podría alcanzar una intensidad fuerte o muy fuerte, con su mayor desarrollo hacia fines de 2026. El documento aclara que se trata de un escenario basado en probabilidades y que una mayor intensidad del fenómeno no significa, por sí misma, que se produzcan inundaciones o impactos de magnitud récord en Chaco.
Cambios respecto de julio. La actualización de agosto mantiene el diagnóstico de la Nota Técnica Nº 3, publicada en julio, pero incorpora cambios en el seguimiento. Entre ellos se encuentran el aumento del calentamiento observado en el Pacífico ecuatorial, una mayor vinculación entre las condiciones del océano y la atmósfera, el incremento de las estimaciones sobre la intensidad que podría alcanzar El Niño, la ocurrencia de eventos de lluvias y crecidas en sectores de la región, y la actualización de las previsiones meteorológicas e hidrológicas.
También se incorporó una comparación entre las previsiones de lluvias realizadas en julio y las precipitaciones posteriormente estimadas mediante ERA5, un sistema que combina observaciones y modelos climáticos. En seis de los siete puntos analizados, los valores quedaron dentro del intervalo de resultados posibles previsto por el sistema, aunque en varios lugares se observaron diferencias respecto del valor central de la previsión.
La principal incertidumbre ya no está centrada en determinar si El Niño continuará, sino en establecer qué intensidad alcanzará, cuánto tiempo se mantendrá, dónde y cuándo se concentrarán las lluvias y cómo responderá cada una de las cuencas que aportan agua al sistema Paraná-Paraguay.
El Niño se fortalece. El informe del SMN del 3 de agosto caracterizó la situación como El Niño. Durante julio aumentó la temperatura de la superficie del mar en distintas zonas del Pacífico ecuatorial y también se observaron cambios en los vientos y en otros indicadores utilizados para identificar el fenómeno. Estos elementos muestran que la relación entre las condiciones del océano y de la atmósfera continúa fortaleciéndose.
Por su parte, NOAA/CPC informó el 13 de agosto que El Niño había aumentado su intensidad durante el último mes. Su pronóstico asigna una probabilidad superior al 90% a que el fenómeno alcance la categoría de muy fuerte durante la primavera de 2026 y el verano 2026-2027. Para octubre-noviembre-diciembre, estima además un 69% de probabilidad de que el indicador utilizado para medir su intensidad alcance o supere un valor de +2,5 °C. Si ese escenario se concreta, se trataría de un nivel superior al registrado por ese indicador en los eventos ocurridos desde 1950.
La OMM también señaló que El Niño se encuentra en desarrollo y que podría aumentar su intensidad entre agosto y octubre. Los distintos sistemas de pronóstico no presentan exactamente la misma evolución, pero coinciden en ubicar la mayor intensidad hacia fines de 2026. La nota aclara que estas previsiones no permiten determinar por sí solas dónde ocurrirán lluvias intensas, crecidas de ríos o anegamientos en el Chaco.
Escalas de seguimiento en Chaco. La actualización plantea que los municipios deben observar el riesgo en dos escalas al mismo tiempo.
La primera corresponde a las lluvias que se produzcan dentro del Chaco y en zonas próximas. En pocas horas o días, una acumulación importante de agua puede generar anegamientos, dificultades para el drenaje, cortes de caminos, daños en actividades productivas y aislamiento de comunidades, incluso cuando los grandes ríos mantengan niveles dentro de sus valores habituales.
La segunda escala corresponde a la evolución de los ríos que integran el sistema Paraná-Paraguay. En este caso, deben seguirse por separado el Alto Paraná, el río Paraguay y el Iguazú, porque cada uno responde de manera diferente a las lluvias y puede trasladar sus efectos hacia el Paraná medio en distintos tiempos.
El Iguazú puede responder en pocos días ante lluvias intensas y producir aumentos rápidos de su caudal. El Alto Paraná puede aportar grandes volúmenes de agua durante períodos más prolongados, mientras que el río Paraguay presenta una respuesta más lenta. La coincidencia de estos aportes puede modificar los niveles del Paraná medio y, por lo tanto, las condiciones en las zonas ribereñas próximas al Gran Resistencia.
Por este motivo, la ausencia de lluvias extraordinarias en el territorio chaqueño no permite descartar una crecida originada aguas arriba. Del mismo modo, niveles normales en los grandes ríos no excluyen anegamientos producidos por lluvias intensas en la provincia.
Previsiones de lluvia. Para agosto-septiembre-octubre, el pronóstico del SMN indica una mayor probabilidad de precipitaciones dentro de los valores habituales en el centro-oeste del Chaco y una señal de mayores lluvias hacia el norte del Litoral. La distribución prevista no es igual en toda la provincia ni en todas las cuencas de la región.
Los sistemas de pronóstico europeo y estadounidense también presentan diferencias. En el Alto Paraguay, ambos muestran condiciones próximas o superiores a las habituales durante parte de los primeros meses, aunque hacia noviembre y diciembre aparece una tendencia a menores precipitaciones en sectores del norte de la cuenca. En el Alto Paraná, las previsiones son más variables y muestran mayores lluvias en sectores centrales y del sur durante noviembre-enero.
En el Iguazú, los dos sistemas señalan una posibilidad de lluvias superiores a las habituales durante parte de la primavera y el verano. Esta situación requiere seguimiento debido a la rapidez con que responde esa cuenca. En el río Uruguay aparece la señal de mayores precipitaciones más extendida, especialmente desde noviembre, aunque este comportamiento no puede trasladarse directamente al sistema Paraná-Paraguay ni utilizarse como pronóstico para el Chaco.
En consecuencia, la nota plantea que no existe una respuesta única para toda la Cuenca del Plata. Las previsiones deben interpretarse por zonas y cuencas y actualizarse a medida que se incorporen nuevas observaciones. Además, una previsión de lluvias dentro de los valores normales para un trimestre no excluye la ocurrencia de tormentas intensas durante determinados días.
Paraná medio. La nota incorpora también un pronóstico estacional del sistema GloFAS/Copernicus para un punto asociado a Corrientes, utilizado como referencia para analizar la posible evolución del Paraná medio por su proximidad al Gran Resistencia.
El resultado indica una recuperación progresiva de los caudales desde agosto y un aumento más marcado a partir de octubre. Entre noviembre de 2026 y febrero de 2027, el valor central de las simulaciones se ubica en categorías de caudal alto o extremadamente alto. Una conversión exploratoria de esos caudales a niveles del río ubica, desde noviembre, el valor central por encima de los niveles de alerta y evacuación publicados para Corrientes.
La propia nota aclara que esta información no constituye un pronóstico operativo ni permite afirmar que esos niveles serán alcanzados en Corrientes, Barranqueras u otras localidades del Chaco. La cantidad de escenarios posibles es amplia y la transformación de caudales en niveles del río agrega otras fuentes de incertidumbre. Por eso, el resultado debe utilizarse para definir un período de mayor seguimiento y no como una alerta de inundación.
Orientaciones para los municipios. Ante este escenario, el documento propone que los municipios aprovechen el tiempo disponible para revisar sus mecanismos de preparación. Entre las primeras acciones se plantea revisar los planes de contingencia, responsables, contactos, guardias y niveles de activación; actualizar los puntos donde suelen producirse anegamientos o cortes de caminos; revisar alcantarillas, canales, cunetas, sumideros y estaciones de bombeo; y verificar puentes, defensas, terraplenes y accesos.
También se recomienda identificar refugios y rutas alternativas, actualizar los registros de población expuesta, organizar equipos, maquinaria, combustible e insumos y establecer responsables para seguir la información sobre las lluvias locales y la evolución del Alto Paraná, el río Paraguay y el Iguazú.
La propuesta establece además una rutina de seguimiento permanente. En condiciones normales de vigilancia, los municipios deberían revisar cada día los pronósticos, avisos y alertas del SMN, junto con las lluvias observadas, los niveles de los ríos y el estado de los puntos críticos. Ante pronósticos de lluvias importantes, tormentas o condiciones que puedan afectar sectores expuestos, se recomienda aumentar la frecuencia de actualización.
En particular, cuando se prevean lluvias importantes en la cuenca del Iguazú o se observen aumentos rápidos aguas arriba, el seguimiento puede pasar de una frecuencia semanal a una diaria o incluso más frecuente, de acuerdo con las indicaciones de los organismos competentes.
La Nota Técnica señala que las decisiones operativas y la comunicación con la población deben apoyarse en la información del SMN, el Instituto Nacional del Agua (INA), la APA Chaco, Defensa Civil y los demás organismos competentes. El documento propone reforzar la preparación y la coordinación institucional sin presentar las previsiones climáticas como alertas operativas.
El escenario planteado para 2026-2027 establece, así, dos líneas de seguimiento que deberán mantenerse en forma simultánea: las lluvias y sus efectos dentro del territorio chaqueño y la evolución de los ríos que aportan al Paraná medio. La actualización indica que El Niño presenta una probabilidad alta de alcanzar una intensidad muy fuerte, pero también que todavía no es posible determinar con precisión cómo se distribuirán sus efectos en cada localidad.-