La última estadística oficial muestra pérdida de puestos de trabajo y retroceso en el poder adquisitivo del salario mínimo, justo cuando se prepara la reforma laboral que empezará a debatirse en el Senado en febrero.
La última medición oficial del mercado laboral confirma señales negativas: el empleo formal sigue en descenso y el salario mínimo pierde poder de compra, mientras el Gobierno se prepara para discutir una reforma laboral en el Senado a partir de Febrero del 2026.
Según un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, al que tuvo acceso Noticias Argentinas, en septiembre de 2025 se perdieron 11,3 mil puestos de trabajo en el empleo asalariado formal. En paralelo, el salario mínimo, vital y móvil (SMVM) cayó un 0,5% en noviembre, sumándose a descensos previos que marcan un deterioro sostenido del poder adquisitivo.
El estudio del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del IIEP, coordinado por Roxana Maurizio y Luis Beccaria, indica que el empleo asalariado formal sigue un ciclo contractivo.
Empleo privado formal: caída de 10,6 mil puestos en septiembre.
Empleo público formal: se mantiene estable.
Empleo en casas particulares: descenso leve de 2,9 mil puestos.
En términos interanuales, el empleo formal de septiembre de 2025 perdió 57 mil puestos (-0,6%) respecto a septiembre de 2024, y 242 mil puestos (-2,4%) desde noviembre de 2023. Actualmente, el nivel de asalariados formales es similar al de agosto de 2022.
El SMVM real ha sufrido una caída sostenida:
Julio 2025: -0,5%
Agosto 2025: -0,5%
Septiembre 2025: -2,0%
Octubre 2025: -2,3%
Noviembre 2025: -0,5%
Desde noviembre de 2023, el salario mínimo real acumuló un descenso del 36%, y solo durante 2025 retrocedió 8%. El informe destaca que el valor real del SMVM en octubre de 2025 está por debajo del nivel de 2001, previo al colapso de la convertibilidad, y representa apenas un tercio del máximo histórico de septiembre de 2011, evidenciando una erosión del 64%.
El Gobierno espera que la nueva legislación laboral, orientada a reducir costos y riesgos de contratación, especialmente en indemnizaciones, incentive a las pymes a incorporar personal. Sin embargo, los especialistas advierten que para que los efectos sean reales, la economía debe sostener una expansión superior a la registrada en 2025.
En este contexto, la reforma laboral se plantea en medio de un mercado de trabajo debilitado y salarios en retroceso, generando dudas sobre su capacidad de revertir la tendencia negativa.