Cada año aumenta el número de víctimas de trata. Según los últimos informes de Naciones Unidas, 1 de cada 4 víctimas de trata en el mundo tiene menos de 18 años.
Cada 30 de julio, el mundo conmemora el Día Mundial contra la Trata de Personas, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2013. La fecha busca concientizar sobre la situación de las víctimas, promover su protección y exigir justicia frente a un delito que afecta a millones de personas en todos los continentes.
Según los últimos informes de Naciones Unidas, 1 de cada 4 víctimas de trata en el mundo tiene menos de 18 años (el 18% niñas y el 17% niños). Y hablamos de víctimas detectadas y reconocidas oficialmente, lo que deja fuera de nuestro radar otras muchas situaciones escondidas o toleradas.Ya sea por grupos criminales organizados o por individuos particulares, la explotación de mujeres, hombres, niños y niñas es un negocio muy lucrativo, que presenta menor riesgo que otras actividades criminales como el tráfico de drogas. Además, una misma persona se puede comprar y vender varias veces, enriqueciendo a intermediarios que captan, transportan, controlan o median entre el explotador y la víctima..
Así, mientras haya demanda de cuerpos, órganos o mano de obra, siempre habrá alguien dispuesto a conseguirlos.
Vivimos un escenario donde las crisis mundiales, los conflictos y el cambio climático están agitando el mundo, creando un escenario perfecto para que la oscuridad de la trata aumente.
Millones de personas en todo el mundo se ven afectadas por desplazamientos forzados y desigualdades socioeconómicas, quedando vulnerables a las garras de los traficantes de personas. Son aquellos que no tienen un estatus legal seguro, que viven en la pobreza y carecen de acceso a educación, atención médica y empleo digno. Además, aquellos que enfrentan discriminación, violencia y abusos, o provienen de comunidades marginadas, también se encuentran en la mira de estos criminales.
¿En qué consiste la trata de personas?
La trata de personas es considerada uno de los más graves delitos de violación a los derechos humanos, siendo catalogada un símbolo moderno de esclavitud del siglo XXI, mediante la cual las personas son privadas de su libertad y derechos por parte de terceras personas.
Son sometidas contra su voluntad a situaciones de explotación sexual y laboral, trabajos forzados, servidumbre doméstica, extracción de órganos, mendicidad, entre otras modalidades.
Se estima que aproximadamente el 30% de las víctimas de la trata de personas son niños y el otro 70% son mujeres y niñas. Los primeros en la mayoría de los casos se usan para realizar trabajos forzosos en situaciones precarias, mientras que las mujeres y niñas son explotadas sexualmente desde muy temprana edad.
Esto sin contar aquellos casos relacionados con los comerciantes de órganos del mercado negro, o que se vinculan con otros hechos delictivos como el tráfico de drogas.
Actualmente, más de 12 millones de personas a nivel mundial son víctimas de este delito. Existen aproximadamente 500 rutas de tráfico de personas y tan solo 32 de ellas se encuentran en Iberoamérica.
Unido a ello se resalta el gran peligro potencial que ha originado Internet y las redes sociales, donde las traficantes tienden puentes de forma anónima con posibles víctimas, atrayéndolas hacia su red de contrabando humano.