Grooming : consejos para padres, según la edad de los chicos

Grooming : consejos para padres, según la edad de los chicos

La tecnología e Internet son más que herramientas para los niños y las niñas. Son espacios donde pueden aprender, divertirse, interactuar con sus amigos y familiares, entre muchas actividades más. En este sentido, los padres, las madres y/o los adultos responsables deben acompañarlos en el mundo digital, tal como lo hacen en todas las experiencias de sus vidas.

El desafío que presenta la tecnología es grande. Por eso, son claves el aprendizaje, la comunicación, la supervisión y las herramientas adecuadas.

A pesar de que la concientización es cada vez mayor, aún queda mucho por hacer. De acuerdo a un relevamiento de la consultora Management & Fit realizado a pedido de la ONG “Grooming Argentina”, con 2.000 casos en todo el país, sólo el 28,4% de la población argentina sabe acerca de la problemática del grooming.

Qué es el grooming
El grooming es un grave problema relativo a la seguridad de los menores en Internet. Se define al "grooming" como todas las acciones deliberadas que un adulto realiza con un menor de edad con el objetivo de establecer una amistad, crear una conexión emocional con el niño, disminuir las preocupaciones del menor y así poder obtener una satisfacción sexual mediante imágenes eróticas o pornográficas del menor o incluso como preparación para un encuentro sexual.

El adulto que comete el delito (también conocido como groomer) suele aprovechar el anonimato que ofrece Internet para inventar ciertas identidades y engañar a los niños, con los que trata de establecer lazos emocionales. El groomer termina incurriendo en un delito de pornografía infantil, al que llega a través del engaño, el chantaje y la extorsión.

El engaño es un proceso que puede durar semanas o incluso meses, variando el tiempo según la víctima y suele pasar por las siguientes fases, de manera más o menos rápida según diversas circunstancias:

    El adulto procede a elaborar lazos emocionales (de amistad) con el menor. En algunos casos, a través de Internet puede simular ser otro niño o niña.

    El adulto va obteniendo datos personales y de contacto del menor.

    Utilizando tácticas como la seducción, la provocación, el envío de imágenes de contenido pornográfico, consigue finalmente que el menor se desnude o realice actos de naturaleza sexual.

    Se inicia el acoso, chantajeando a la víctima para obtener cada vez más material pornográfico o tener un encuentro físico con el menor para abusar sexualmente de él.

Si bien Internet no es tangible y puede parecer que no tiene un impacto real en la vida, esto está muy lejos de ser cierto. Por este motivo, es necesario establecer para los chicos una distinción entre el mundo físico y el mundo digital, siendo el modo de interacción lo que marca la diferencia entre ambos.

El primero se refiere al espacio donde las personas se comunican cara a cara; mientras que en el segundo lo hacen a través de Internet. Sin embargo, lo importante es que toda acción que se haga y decisión que se tome en cualquiera de los dos tiene una correlación en la realidad.

Grooming: consejos para padres, según la edad de los chicos
¿Quién debe hablarles a los niños? Si bien en el transcurso de la infancia los niños conocerán personas que van a tener roles importantes en su vida, como familiares, amigos y docentes, ninguna de ellas podrá reemplazar a las figuras paternas.

Por este motivo, idealmente deben ser los padres quienes se acerquen a los niños para abordar los temas de la seguridad en Internet. La educación debe estar presente desde el primer momento en el que los niños manifiesten interés por las computadoras, los smartphones, las tablets, las consolas, etc.

En la actualidad, los niños nacen y crecen frente a una computadora o equipo con conexión a Internet, mientras que los padres han incorporado este hábito en una etapa posterior. Dentro de este contexto, los padres y las madres deben abordar el desafío de poder acompañar a sus hijos en las aventuras del mundo digital y no solo cuidar a los menores en el mundo físico.

Para ello deben conocer cómo funciona la tecnología, qué pueden hacer los niños ahí, qué riesgos y qué amenazas existen. En este sentido, son cruciales la comunicación, la tecnología, la educación y la supervisión.

Convertirse en un adulto que acompaña a los niños y a las niñas es parte de un proceso de aprendizaje, diálogo y supervisión a través del cual se pueden adquirir los conocimientos necesarios para ayudar a los menores en el uso de las nuevas tecnologías.

Grooming: consejos para padres, edad por edad

Menores de 5 años
A esta edad hay que asegurarse de que todos los dispositivos estén protegidos con una contraseña, de modo que los niños no puedan conectarse accidentalmente cuando están solos o no hay un adulto cerca. Asimismo, es un buen momento para invertir en un software de control parental, una tecnología que se convierte en una gran aliada al gestionar la seguridad (ideal hasta los 14 años).

Finalmente, hay que comenzar a hablar de seguridad online y establecer límites. Por ejemplo, señalando la importancia de no hablar con extraños en línea y limitando el uso de dispositivos.

De 5 a 10 años
En este punto es necesario continuar con las acciones anteriores, ajustando, por ejemplo, algunas de las configuraciones de la aplicación de control parental. También hay que asegurarse de que los chicos acceden a contenido apropiado para su edad (películas, videojuegos e incluso apps).

Para ello existen versiones para niños de los servicios más populares. Además, si los niños tienen su propio dispositivo es fundamental verificar qué pueden hacer con sus equipos y, en caso de ser necesario, establecer nuevos límites.

De 10 a 12 años
Dentro de este rango etario es importante explicarles (y reforzar) por qué existen límites y restricciones en el uso de la tecnología. Deben comprende que no se trata de controlarlos, sino de protegerlos y exponerlos solo a lo que sea apropiado para su edad.

Es vital cambiar el foco del diálogo con ellos y comenzar a hablar de temas como la privacidad y el cibercrimen, puesto que ellos están entre los grupos más vulnerables en la web. Por último, hay que reiterar la importancia de la seguridad, considerando las contraseñas seguras, la doble autenticación y el cifrado de datos.

De 13 a 16 años
Ya en este momento la conversación nuevamente debe cambiar e incluir temáticas más adultas, como el ciberbullying, sexting y grooming. Por último, es recomendable dejar que ellos tomen decisiones y el control de la compra de aplicaciones, música o películas, pero sin dejar de estableces límites.

Grooming: cómo prevenir

    Mantener un diálogo abierto con los niños: una conversación libre y fluida entre padres e hijos contribuye a que ellos se sientan con la confianza necesaria para recurrir a un adulto de ser necesario.

    Concientizar a los menores sobre los peligros de la web: es fundamental que conozcan los riesgos a los cuales pueden enfrentarse.

    Controlar el acceso de los niños a Internet: es importante supervisar que no publiquen información personal y privada (como dirección, teléfono, colegio, etc.), ni tampoco posean una lista extensa de contactos desconocidos.

    Instalar un antivirus: el objetivo es proteger los equipos de códigos maliciosos y ciberdelincuentes.

    Instalar un programa de control parental: estas aplicaciones permiten filtrar sitios y contenidos potencialmente peligrosos ara los chicos. Son herramientas tecnológicas que ayudan a los padres a mantener a los niños seguros mientras disfrutan de Internet y la tecnología.

Para tener en cuenta
Por último, ante un caso de grooming o de sospecha de grooming es importante asesorarse. El grooming es un delito penal, por lo tanto hay que denunciarlo porque esa también es la forma de cortar con el abuso. Según los expertos, es importante:

    No borrar ninguna conversación ni contenido del dispositivo en el que haya elementos de prueba

    Realizar capturas de pantalla que evidencien el accionar del groomer.

    No bloquear ni escrachar al groomer en otras redes sociales.

    No denunciarlo en las redes sociales.

    La denuncia debe ser penal.

En la Argentina, desde fines del año 2013, el grooming o ciberacoso está incorporado como delito penal en la Ley 26904 del Código Penal que incorpora el delito de acoso sexual por Internet a menores de edad con una pena de prisión de seis (6) meses a cuatro (4) años.

Artículo de María Rondán, psicóloga y especialista en crianza de la Asociación Civil Argentina de Puericultura (en Instagram, @acadp_lactanciaycrianza).